estrenará “Armonía
de un nocturno” del argentino Juan Ortiz de Zárate
Toca la
Sinfónica Nacional
28/07/2026
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La Orquesta
Sinfónica Nacional invita a disfrutar de un concierto que
une el presente y la tradición: el estreno absoluto de
“Armonía de un nocturno” del compositor argentino Juan Ortiz
de Zárate, el magistral Concierto para tuba y orquesta de
Ralph Vaughan Williams y la desbordante Sinfonía n.º 8 de
Antonín Dvořák conforman una velada que celebra la
diversidad del repertorio orquestal, desde la creación
contemporánea hasta una de las grandes cumbres del
sinfonismo romántico. El concierto tendrá lugar mañana (20
h) en el Auditorio Nacional (Sarmiento 151).
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La Orquesta
Sinfónica Nacional iniciará el espectáculo con el estreno
absoluto de “Armonía de un nocturno”. Dice el compositor,
docente e investigador argentino Juan Ortiz de Zárate acerca
de su obra: "Texturas que emergen como eventos musicales que
se superponen y yuxtaponen en una recíproca persecución". |
"Ninguna se
impone de manera definitiva; cada aparición altera el
equilibrio previo y desencadena una nueva configuración. El
recorrido no conduce a un punto de llegada, su razón de ser
es la pura persistencia del movimiento. En este espacio de
relaciones inestables, los instrumentos solistas se
desprenden de su memoria histórica. Su funcionalidad,
esencialmente melódica, se desplaza hacia una nueva
realidad: la construcción de campos espectrales donde el
sonido pierde su lógica lineal para definirse en términos de
espesor y densidad. La orquesta recoge esa información, la
prolonga y la confronta, estableciendo una relación en la
que las fronteras entre figura y fondo, impulso y
permanencia, identidad y diferencia, permanecen
deliberadamente ambiguas. Entre ambas fuerzas se configura
un equilibrio precario. Los solistas construyen un entramado
textural de energía cambiante y extrema fragilidad, mientras
la orquesta sostiene una presencia espectral de mayor
estabilidad. La tensión entre estas dos realidades no se
resuelve: permanece abierta, como un mecanismo cuyo
funcionamiento se revela solo parcialmente hacia el final de
la pieza, dejando siempre una zona inaccesible donde el
sonido parece ocultar el origen de su propia
transformación".
Formado en nuestro
país y en el exterior (París, Stuttgart, Edimburgo), Ortiz de
Zárate es un compositor ampliamente reconocido. Sus obras fueron
premiadas en concursos nacionales (SADAIC; Fondo Nacional de las
Artes, Orquesta Sinfónica Nacional; Premio Municipal; Premio
Regional-Secretaría de Cultura de la Nación, Tribuna de Música
Argentina y I Concurso de Composición para voces solistas 2012 -
Nonsense - Melos Ediciones Musicales, entre otros) e
internacionales (Concurso Internacional de Composición del
S.O.D.R.E., Uruguay, y Concurso Internacional de Composición
Rodolfo Halfter, México). Actualmente es docente universitario
de grado e investigador especializado en música contemporánea.
A continuación, la
Sinfónica Nacional interpretará el Concierto para tuba y
orquesta en fa menor de Ralph Vaughan Williams, quien no sólo
fue uno de los mayores exponentes de la música inglesa sino
también uno de los pioneros en la búsqueda de una identidad
sonora. Su obra abarca óperas, ballets, música de cámara, música
sacra, coral y, por supuesto, sinfónica.
Vaughan Williams
escribió su Concierto para tuba y orquesta en fa menor con
motivo del 50 aniversario de la London Symphony Orchestra en
1954, y para el tubista principal de ese elenco, Philip
Catelinet. Con más de 80 años, el autor –que habría de morir
cuatro años después– logró una creación de estructura
tradicional y de un lenguaje inconfundiblemente propio, que
pronto se hizo infaltable en el repertorio. En una inspirada
exploración de las posibilidades técnicas, dinámicas y
expresivas del instrumento, Vaughan Williams combinó su dominio
de la forma, las texturas y el humor para una obra de cautivante
sencillez.
Finalmente, se
dará vida a la Sinfonía n° 8 en sol mayor, op. 88 de Antonín
Dvorák. Entre el verano y el otoño de 1889, Antonín Dvořák
escribió en su residencia de verano su Sinfonía n° 8. Fiel al
entorno que le dio origen, la obra refleja la influencia de la
música folklórica checa y eslava en la creación del autor.
Aunque la forma se emparenta con la de la sinfonía tradicional,
Dvořák se permite innovaciones que expanden los límites, como el
desarrollo de los temas en el primer movimiento (Allegro con
brio). El segundo (Adagio) se caracteriza por su riqueza de
contrastes y de orquestación. La melancolía sobrevuela el
Allegretto grazioso, el más conocido de los movimientos; por su
parte, el enérgico Allegro ma non troppo final se estructura en
torno a variaciones sobre un tema presentado como un himno, pero
llevado luego a una suerte de danza triunfal.
El estreno de la
octava sinfonía de Dvořák tuvo lugar en el Rudolfinum de Praga
el 2 de febrero de 1890 bajo la dirección del autor, y dos meses
y medio más tarde el mismo compositor lideró la primera audición
londinense, que fue saludada con enormes elogios: Dvořák fue
nombrado como un digno sucesor de Beethoven y un renovador del
género. Así relató el músico sus impresiones a un amigo: «El
concierto salió maravillosamente, quizás más que en cualquier
otro. Después del primer movimiento hubo aplausos generalizados,
después del segundo aún más fuertes, después del tercero fue una
ovación tan atronadora que tuve que darme vuelta varias veces
para agradecer al público, pero, en el final, los aplausos
fueron tempestuosos –del público en la platea, de las galerías,
de la propia orquesta y de las personas sentadas detrás junto al
órgano–, todos aplaudieron con fuerza, era casi insoportable. Me
llamaron de nuevo al podio varias veces; en resumen, todo fue
tan maravilloso y sincero, igual que el estreno en Praga. ¡Estoy
encantado y agradecido a Dios de que haya salido tan bien!».
Concierto de la
Orquesta Sinfónica Nacional
Director invitado: Juan Miceli
Tubista invitado: Andrés Sánchez Acevedo
Violinista invitado: David Núñez
Violoncelista invitado: Martín Devoto
Programa
Juan
Ortiz de Zárate: “Armonía de un nocturno” - Estreno absoluto
Ralph
Vaughn Williams: “Concierto para tuba y orquesta en fa menor”
Antonín
Dvořák: “Sinfonía n° 8 en sol mayor, op. 88”
Fuente:
Secretaría de Cultura de la nación
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